«Recordar de dónde venimos»

Hay domingos que no nacen para ordenar la semana ni para opinar sobre nada, sino para recordar de dónde venimos y poner nombre, aunque sea imperfecto, a aquello que nos ha hecho avanzar. Este es uno de esos.

A veces miro atrás y todavía me sorprende haber compartido inquietudes, aprendizajes y dudas con gente que, sin saberlo entonces, estaba ayudando a dibujar el mundo que hoy habitamos sin pestañear. No había titulares, ni etiquetas grandilocuentes, sólo intuición, curiosidad y la certeza muda de que algo enorme se movía bajo nuestros pies.

Allí estaba Pepe López de Ayala, hoy en Miami, en el corazón de Meta, donde se diseña una buena parte de cómo se relaciona el mundo.
Estaba Javier Rodriguez Zapatero, que desde Google para España, Portugal, Turquía… sembró lo que luego sería ISDI, cuando aún nadie entendía que hacía falta formar talento digital en serio.
Estaba JAMA, José Antonio Martínez Aguilar, empujando lo que más tarde se convertiría en Making Science, mucho antes de que la IA se convirtiera en conversación diaria.
Y estaba José Luis Pulpón, que terminó liderando Google Iberia.

Y yo, desde Valladolid, más aprendiz que experto, más pregunta que certeza, escuchando con la sensación de que aquel vértigo invisible iba a cambiarnos la vida; algo dentro me decía que el mundo se estaba doblando hacia un lugar nuevo y que merecía la pena pensar antes de que fuera obvio.

De ahí nació la semilla de ‘La digitalización invisible’: un manuscrito que tomó forma alrededor de 2004, en paralelo a esas conversaciones. Sin prisa, sin plan comercial ni pretensión. Sólo para intentar entender lo que venía cuando aún no tenía nombre. Nació en comidas donde nadie levantaba la servilleta hasta terminar el debate, en encuentros que empezaban hablando de trabajo y acababan hablando de propósito, y sí, también en esas partidas de golf donde lo de menos era el resultado, aunque sigo manteniendo que Pepe jamás ganó cuando jugaba con nosotros.

Hoy, cuando ISDI es escuela global, cuando Making Science guía a empresas con IA y datos, cuando Google y Meta son casi infraestructuras sociales más que tecnológicas, ese libro parece lógico, casi obvio. En su día fue intuición, riesgo y un punto de osadía.
No cuento esto por nostalgia ni para colgarme medalla alguna, no me corresponde, sino por agradecimiento.

Lo que me llevo de entonces no es haber acertado en algo escrito pronto, sino haber aprendido que pensar antes que reaccionar es un acto de libertad, que lo invisible siempre llega primero y que nadie camina lejos solo.

Hoy, cuando el mundo vuelve a acelerarse con la inteligencia artificial, cuando la palabra “cambio” ya no asusta sino que cansa, vuelvo a aquella mesa invisible y me digo: esto ya lo vivimos una vez, de otra forma, con otras herramientas y el mismo vértigo.

Escribirlo aquí es, quizá, mi manera de recordarlo, para otros y sobre todo para mí, antes de que volvamos a dar por hecho lo que todavía está naciendo.

Un domingo más, sí, pero nunca uno menos.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *