El juego de la mente

Hay semanas que pasan como un suspiro y otras que pesan como una losa. En ambas, la vida nos recuerda que no se trata de controlar cada detalle, sino de aprender a estar presentes en lo que nos toca vivir. El domingo tiene algo de tregua, un espacio intermedio entre lo que dejamos atrás y lo que está por llegar.

La mente también juega. Juega a adelantarse, a imaginar futuros que todavía no existen, a recordarnos errores que ya no se pueden cambiar. Y en ese juego, a veces, nos gana la partida; nos roba la calma del presente. Pero también sabe jugar a favor, cuando la entrenamos para enfocarse en lo esencial, cuando la llenamos de pensamientos que impulsan y no que detienen. Ahí se convierte en aliada, en motor.

Más allá del bien y del mal está la vida misma. Con sus matices, sus contradicciones y sus paradojas. Nos pasamos el tiempo clasificando lo que nos ocurre como bueno o malo, justo o injusto, favorable o desfavorable. Y sin embargo, la vida sigue su curso sin pedir etiquetas. Quizá lo verdaderamente humano no sea juzgar, sino comprender. No tanto dividir, sino integrar.

El domingo es un buen día para recordarlo. Lo que hoy pesa, mañana puede tener sentido. Lo que ahora parece límite, puede ser puerta. Y lo que creemos final, muchas veces es comienzo.
¿Y tú? ¿Qué juego de tu mente o qué paradoja de la vida te ha enseñado más esta semana?

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