y-el-resto-con-que-se-identifica

Y el resto, ¿con qué se identifica?

Resulta que ahora si se quiere ser Policía Nacional en España, los aspirantes deben estudiar una nueva terminología relacionada con la identificación sexual y de género, que parecen sacadas de una película de Charles Chaplin.

El temario que el Ministerio del Interior ha incorporado obliga a estudiar más de treinta géneros diferentes y hasta diez orientaciones sexuales para que, cuando los nuevos policías salgan a la calle, no denigren la dignidad de nadie… O eso es lo que pretenden desde el Gobierno.

Entre las terminaciones a estudiar, se encuentran polisexual, intersexual, demisexual, omnisexual, grisexual, género fluido, pangénero, agénero, intergénero, andrógino, y un largo etc. Yo ahora me cuestiono: y el resto, ¿con qué se identifica?

Nos encontramos cada día ante una sociedad tremendamente segmentada motivada por los excesos de intentar agradar a todo el mundo. Estamos en la época del “todo vale y tienes la obligación de aceptarlo porque yo lo digo”. Está claro que las sociedades evolucionan y que debemos adaptarnos a los cambios que se van produciendo paulatinamente. Sin embargo, ante situaciones tan ridículas, a la par que mediocres y de imperante obligatoriedad por desgracia, no queda más remedio que aceptarlas con resignación y temor.

Resignación porque no podemos hacer nada ante la demagógica necesidad de que la sociedad aprenda a llenar el ego de quien o quienes por capricho se creen con derecho de imponer sus preferencias ante el rechazo de los demás. Temor porque no sé en qué nos estamos convirtiendo. Entra tanta terminación en -e, y tanto prefijo, ya no sé dónde encajamos el resto.

No pretendo coartar la libertad sexual ni faltar al respeto a quien adopte con los brazos abiertos la terminología del principio. Tan sólo resalto el exceso de libertad que frena la de los demás.

Está claro que estas identidades han llegado para quedarse. Pero lo que no lo está tanto es por qué los ciudadanos que no conjugamos con ello, se nos obligue a aceptarlo sin una sola explicación. ¿No se dan cuenta de que cuando se obliga aceptar algo, y más aun cuando no se comprende, probablemente cause más rechazo provocando el efecto adverso?

Vivimos en una sociedad sin ley y sin orden; y nos estamos pasando de listos.

Publicaciones Similares

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *