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El futuro se llama ‘smart’

La tecnología no tiene límites, o al menos eso se nos ha demostrado hasta ahora. A menudo nos planteamos hasta cuándo continuará el desarrollo de esta ciencia. Cada cierto tiempo se avistan nuevas tendencias tecnológicas que “deslumbrarán” al mundo en un plazo de tiempo, relativamente, corto. El futuro es ‘smart’.

Normalmente, estas inclinaciones responden a las necesidades que tendrá en un futuro el usuario medio: cambios en los métodos de pago, en el consumo, en la comunicación, incluso en la economía. No obstante, a cada momento demandamos más innovación, más inversión y más facilidades.

Precisamente, una de las ventajas más demandadas de cara al próximo año será la tecnología blockchain. Este nuevo desarrollo permite certificar la autenticidad de un producto desde su nacimiento hasta que llega a su destino. Se trata entonces de una tecnología transparente, segura e inmediata. Veremos por qué sendero nos lleva… Aunque parece que, de momento, tiene un mapa con una ruta clara y estudiada. En el próximo artículo desarrollaré el concepto Blockchain.

Mientras tanto, las predicciones tecnológicas para el próximo año son muy variopintas y la infraestructura de las empresas debe estar preparada para adaptarse a las necesidades del entorno externo y sus necesidades.

Asimismo, otra “revolución” tecnológica, además del blockchain, que despuntará a partir de 2023 es el desarrollo del software nearshore. Este avance permite crear un modelo de externalización que implica que un equipo de desarrollo de software esté a un máximo de 4 zonas horarias de distancia del cliente. Por tanto, la localización de los desarrolladores de software contará con un peso significativo en un futuro muy cercano dado que mantiene la calidad mientras mejora su propia rentabilidad para las empresas a la par que se sitúa cerca de la zona de actuación.

Igualmente, la tecnología 5G convertirá 2023 en su gran baza. A pesar de las complicaciones derivadas de su incorporación progresiva al mercado de las telecomunicaciones, se estima que el año que viene el 53% de los hogares funcionen gracias al 5G.

Del mismo modo, también han crecido las casas inteligentes donde es común ver cómo se controla la intensidad de iluminación – el 15 % de los hogares ya disfrutan de esta tecnología – desde el móvil y a través del WiFi o como se programa una lavadora “online”. A partir del año que viene, esta tendencia aumentará significativamente hasta convertir la ‘Smart Home’ en un espacio cómodo e instantáneo donde los electrodomésticos “piensen” por nosotros en un ecosistema integrado con nuestras necesidades.

Por otra parte, se debe destacar también el desarrollo de la Inteligencia artificial (IA). Cabe apuntar que más del 50% de las grandes empresas españolas utiliza la Inteligencia Artificial, aunque todavía se encuentre en desarrollo. A pesar de que esta tecnología se halle todavía en periodo de observación y de pruebas, se estima que a partir del año que viene, el mercado de la Inteligencia Artificial crecerá un 27 %.

Está claro que avanzamos hacia un futuro ‘Smart’, en lo inteligente, pero no nos planteamos cuán de inteligentes somos las personas para adaptarnos a un entorno “smartizado, precisamente, por quienes tenemos el poder de hacerlo.

Damos el «qué», pero la inteligencia se demuestra con el «cómo».

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