La línea invisible entre la privacidad y la digitalización

Los dispositivos digitales se han convertido en nuestro gran aliado del día a día. Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2020 en España, el 93,2% de la población de 16 a 74 años ha utilizado Internet en los últimos tres meses; un aumento de 2,5 puntos en relación al 2019.

A su vez, el comercio electrónico también ha visto crecer sus ventas en el último año. En plena pandemia, las compras online notaron un gran incremento en relación a meses anteriores. El grupo de edad que más consume mediante este modelo va desde los 25 hasta los 34 años y, según la información proporcionada por el INE a través de su encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares, sus adquisiciones fueron mayoritariamente alojamientos vacacionales, material deportivo y ropa o entradas para espectáculos u otros servicios de viajes.

Resultan curiosas las cifras de compradores online y de internautas puesto que hace años sería impensable que la red se convirtiese en un complemento del día a día. Pero lo cierto es que navegamos por ella de manera ilimitada, consumimos, clicamos y proporcionamos datos. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿hasta qué punto es seguro?, ¿somos conscientes de dónde va nuestra información personal?

Este es uno de los grandes desafíos de la época moderna. Es muy necesario que todas las personas preserven el derecho a la intimidad. Una exigencia que, en parte, se dificulta con el uso de los medios electrónicos.

La gestión de la información en el mundo digital es de una gran responsabilidad. Los dispositivos están continuamente recibiendo datos sobre nosotros. Todos los elementos están conectados a la nube. Sin que nos demos cuenta nos va rastreando y mantiene una base de datos de nuestro comportamiento digital para posteriormente saber cuáles son nuestros gustos y preferencias dentro de la red.

Este rastreo lo que genera es el denominado ‘filtro burbuja’; un término que define al estado de aislamiento intelectual en el que puede derivar el uso de algoritmos por parte de las páginas web para personalizar el resultado de las búsquedas. Predicen y seleccionan la información que al usuario le puede interesar basándose en su información personal. De esta manera, cada vez que una persona utilice un dispositivo electrónico le saldrán sugerencias relacionadas con sus gustos o búsquedas anteriores.

Continuando con la falta de privacidad, es importante saber que los teléfonos móviles dejan un rastreo geográfico de todos los lugares en los que has estado. Todos los smartphones cuentan con un chip GPS. Este sistema se compone de una red de satélites que tienen la capacidad de ver dónde te encuentras. No se puede acceder a un dispositivo, pero en numerosas ocasiones las aplicaciones o el propio teléfono te pide un consentimiento legal para que puedan entrar en él; en caso de pérdida, robo o querer saber dónde está una persona en concreto.

Todas estas acciones tan simples como realizar una búsqueda, activar el GPS, subir una fotografía o dejar un comentario generan un rastro en la red imborrable. Es muy importante saber que todo el mundo tiene derecho a una privacidad digital en la que seas tú quien decida qué datos están visible al resto. Así como tener la potestad de evitar que otras personas puedan acceder a los datos personales sin consentimiento.

Internet y los dispositivos digitales son un gran método para el día a día. Sus funcionalidades hacen que nuestras necesidades sean más fáciles de obtener, pero hay que tener siempre en cuenta la nube digital en la que nos estamos moviendo y los riesgos que puede haber al dar información personal a través de una pantalla.

Para cumplir con la normativa sobre privacidad digital, las páginas web que recaben información personal de usuarios deben informar sobre su Política de privacidad, Política de cookies y Aviso legal. Por ello, es muy importante que antes de aceptar, leamos con detenimiento lo que estamos consintiendo.

About Andres Macario

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en el entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad. Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Movistar, Vodafone, Adeslas, Sanitas. Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog.

3 comments on “La línea invisible entre la privacidad y la digitalización

  1. Como se puede rastrear un teléfono para saber dónde está en un momento determinado?
    Podría yo saber dónde estás tú en estos momentos?

    • ¡Hola! De manera personal no se puede o no debería poderse rastrear el teléfono móvil de otra persona por la privacidad que se debe tener de forma individual, pero eso no significa que el rastreo no esté ahí. Cuando ha salido algún caso en las noticias de desaparición lo primero que la Policía mira es el teléfono móvil y las redes a las que se ha ido conectando para intentar identificar la zona en la que se encuentra. A nivel personal se me ocurre un ejemplo: WhatsApp añadió una función de ‘enviar ubicación en tiempo real’ para que la otra persona pueda saber por dónde vas en cada momento hasta que tú decidas pararlo. Como vemos, son casos muy concretos ya que la privacidad de datos está ahí y no sería legal que el resto del mundo supiera dónde estás en cada momento. Un saludo.

  2. Pingback: La influencia de los algoritmos en la vida humana - Andres Macario

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